Desordenaste el cosmos,
para volverlo a ordenar
de nada me sirvió el oxigeno
no pude respirar
tu ecos rebotaba como una gran aurora boreal
luego se dispersaba
entre mis brazos volviendo a colisionar
Mi barco navegaba
y esta vez lo hacía fuera del mar
iba surcando el cielo atravesando
el hemisferio y más allá
Me atrapó el fluvio de tus ojos
y cedí ante el celeste ataque ,sin revés
Naufragué cerca de poder hablarte
y caí aturdido en lo más alto, te perdí.
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