jueves, 16 de diciembre de 2010
Muerte
Despojado de toda oportunidad para surgir ,se levantó a las 08:00 Am para abrir los ojos y respirar el mismo aire de siempre,denso e incoloro.Todavía no ponía un pie fuera de la cama,cuando ya enredaba su mente en un análisis de las injusticias históricas que había sufrido América. Me lavé la cara como si estuviera golpeando al mejor enemigo. Se puso la polera negra, sus pantalones negros mal "apitillados",sus zapatos cafés formales para tratar de parecer el chico del post-modernismo mal desarrollado.Me desayuné huevos revueltos con tomate,cosa que nunca hice en años.Miré hacia la ventana que da para la calle de los colectivos y vi que todo estaba fresco,menos yo.ÉL sentía que algo sería distinto ese día de trámites cortos hogareños y que sólo debía enfrentar la situación.Caminé para tomar la micro donde el 2% de los pasajeros pasaba su autorización a la maquinita que daba luz verde, el resto hacía malabares de todo tipo,incluso algunos jugaban al limbo o al saltar la valla.La mente se extrañaba del mismo paisaje,de los mismos lugares,se sentía que todo era aún más inexplicablemente gris. Bajando a su destino,sintió que ahora realmente miraba la magnitud de los edificios,del ruido callejero,de cuán loco era todo eso y también de su fracaso.Decidí cruzar la calle principal con nombre de un cerro culiado, donde gente iba a culiar y más gente culiaría en algún futuro. Vió que todos iban con prisa y que no sabia si ir a su ritmo, o alejarse de todo.Caminó sin rumbo a las calles bien cuidadas,donde la gente cambia hasta de caracho.Me acerqué a un vendedor de almacén,mientras tarareaba una canción y le pregunté si él era feliz.El tipo me puso una cara extraña y me echó del local.Siguió caminando sentía que debía tener una referencia de lo que era felicidad. Se acercó a mucha gente y todos evadían,algunos riéndose y otros apartándolo con garabatos. No me explicaba todo eso,no sabía si la gente realmente era feliz y no querían decirme cómo serlo o era una ofensa para ellos,era algo tan guardado.Despertó en una banca ,donde ya no pasaban micros. Me miré las manos,era de noche, pero las miré y vi sangre,no sé si mía o la de él. Se puso de pie y de inmediato cae sin poder pararse.Me dolía mucho,alguien me había golpeado la cabeza.Grité para que alguien me escuchara...las horas pasaron y nadie acudió.Él sabía que podía morir por desangrarme.La herida era profunda.Yo no hice nada para impedir que muriera,que me muriera.Sentí(sintió) que nos mataron por haber caminado tanto,por haber reído y más...por haber llorado.
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