viernes, 20 de julio de 2007

Te invito a un paseo

En estado de coma se encontraban las plegarias de tantos años, en sorteos desafortunados estaban los dolores arremetidos contra el pasto seco. De blanco ella, con su delantal rosado( parece que era algo así) y mostrando la gigantesca casa( que no se compara con lo que hay ahora) y una cara llena de felicidad. La visité en tres sueños. El primero de ellos fue una visita silenciosa a su mansión, no me la mostró por dentro, nunca me la mostró por dentro. Era inmensa casa y con una reja muy baja ( como dando a conocer que no había gente mala). En sus alrededores pasto y un poco de llanto( en mis ojos). Me tomó de la mano y su perfume era el olor a pan amasado que tanto me gustaba, que tanto trabajaba. Me llevó por las praderas y nos sentamos a conversar. Me puse a llorar y le dije que la amaba. Su silencio me descolocó( esperaba respuesta). Se paró y me dijo que me tenía que ir( tenía que despertar). Yo nunca la quise dejar sola, no la quería perder otra vez. No la solté, sus cabellos blancos me sacudieron y me dió un grito que ahora puedo contar. Desperte sudando y con sensación de haberla tocado. El segundo encuentro fue en un tunel. Yo estaba tirado en el piso sin saber porque, ella me cobijo en sus brazos y me apretó con sus anillos en mi espalda. Lloramos en minutos incontables. Después de eso no recuerdo( ya ha pasado bastante). Y el último respiro de esperanza es el peor. Estaba sentada en lo que se puede llamar "purgatorio" y para entrar al reino tenía que responder preguntas. Entonces llegaba a mi cama y me preguntaba la batalla de no sé que , en el lugar de donde nunca alguien ha escuchado. Mi respuesta fue un no y sus pies cansados caminaron al juicio. Desde ahí que la vieja no me ha vuelto a hablar, desde ahí que no siento el mismo sabor del pan y de las cosas simples. Desde ahí que no sé las cosas simples.

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