jueves, 5 de julio de 2007

Otros algunos

Hundiendo mis antebrazos y nunca paras. No lograba verte, no lograba oírte. Mis melodías no te decían nada, mi cara no te decía nada. Siempre esperé a que me apretaras la espalda, pero sólo eran los antebrazos. En ese entonces, sólo lo apreciaba, porque la flor multicolor se hundía, se movía y trataba de decirme algo. Recibí visitas, eran las cartas que me acompañaban desde siempre. No había nada escritas en ellas, ya no. El tiempo borró todo sobre ti, también sobre mí. No olía a nada que pareciese familiar, no olía a nada que me detuviera a pensar. Tus manos seguían en mi cuerpo y las cartas estaban derramadas en...mente en blanco. Solías pasar primero al comedor y después a mi dormitorio. Sentía tus pasos, lo único que recuerdo, lo esencial. Me dabas un beso bien amargo, Me apreatabas de igual forma, pero aún así, nada era familiar.Me apretabas la cara con tus tacos italianos, esos tacos que eran de la "gente de bien". No te dolía, no te arrugabas. Algunas veces me paraba para tirarte a la cama y hacerte el amor, otras, me tirabas al charco para disfrutar de mí dolor .Siempre supe que nunca supe nada, ríes y lloras al mismo tiempo, Al tiempo de que todo se levantó en la punta de un famoso cerro y de ahí te lanzastes conmigo. Estabas en el aire disfrutando del viento, yo abajo y tú arriba, así como nos gustaba, como nos gustaba. Trataba de desabrochar lo que siempre me costaba, que me dolía la garganta, hasta siempre. Tú me presionabas más de lo normal, broche resuelto y el viento me secaba la cara. De un lado a otro pasábamos, de un lado a otro tus pensamientos se revolvían con los míos, de un lado a otro la imagen se iba desfigurando. La primera línea estaba apareciendo:"Tus pasos no irán más allá, tus caricias me despertaron, esto no es más que un..." .Ya no se podía ver más, tomé la carta y la guardé por diez años, esos diez años que cumplen una función aproximativa. Durante ese tiempo recordaba que habías muerto de una caída trágica, en la cuál me salvé por tu cuerpo. Disfrutaba intrusear tus cosas al llegar el fin de semana. Me divertía observar "el arriba y abajo , eso que tanto nos gustaba". Me reía cada vez que la tomaba y cuando pasaba eso, las cartas guardadas descifraban cada letra de tu corazón. Aproveche de reírme cada vez que podía, aproveche que cada risa ayudaba a descifrar tu mayor secreto, tu mayor carta. Terminé acostado con un dolor de estómago, pero con carta en mano y leíble. Estaba toda empapada, llena de ilusiones y frustraciones. Al verme se rió de mí, se levantó erguida y siguió con su historia., siguió contandome sus secretos. Me llegué a enterar que al dormir, ella me acariciaba el pelo, que me olía de pies a cabeza, que no podía soportar la idea de que nunca podría alcanzarla, nunca. La última línea, (entre mis manos ardiendo) la iba leyendo(con mucho nerviosismo). Llegué a la parte en que el dolor de abdomen se iba intensificando más y más. Primera y última lágrima( que completaba el empapado completo de la carta) y el suspiro que no me llevó a alcanzarla, pero sí a mirarla de frente.

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