martes, 24 de julio de 2007
Niño
Es el más recatado de todos. Juega con sus pensamientos, o sus pensamientos juegan con él. Su mirada al suelo y un poco de ayuda. Sus ojos color marrón, sus manos grandes y de campo. Se pasea por su comuna con mucha tranquilidad. Sus interiores está lleno de gente humilde y de trabajo, aunque no exento de ladrones. Sus casas arregladas con el mayor orgullo posible, al igual que su andar. Camina no tan erguido, lento y mirando al suelo(al igual que yo). Su sonrisa tan inocente como la de un niño, es un niño. En sus brazos un poco de frío y sus disculpas a cada domingo, después de un par de cigarros y un vaso de bebida. Cualquier ropa le sirve, eso no importa. Importa más el cariño que le falta y que se lo deben todos, absolutamente todos. Otro día y la guerra empieza temprano. Mil lamentos antes de tomar desayuno, otros mil al ayudar a cocinar para la hora del almuerzo. Hora de la medicina(esa que dice que puede curar), es una pastilla azul y redonda. Se la toma sin ningún reclamo. Sus aspiraciones son muchas. Sacar cuarto medio y una carrera. ¿Por qué no?. S u día a terminado, y sus expectativas se van reduciendo al atardecer, pero rejuvenecen de un impacto al amanecer. Amanecer que temo. Llamada por teléfono e intento de suicidio. No te preocupes,(falsa tranquilidad) todo va a estar bien...todo. Calma a su corazón y otra vez me pide un dulce. Séptimo día y una cicatriz de desesperanza en su antebrazo izquierdo, que resuena en mi mente. Ahora él me dice que todo va a estar bien, ahora él me dice que no pierda esperanza. Ya no pedí nada más. Ya no pido más.
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